Un encuentro que lo cambió todo
Los animales siempre han ocupado un lugar importante en mi vida. Empecé con conejos y acuarios, y aquella afición fue creciendo. Los recintos de los conejos eran cada vez más grandes, y mis acuarios también ocupaban cada vez más espacio. Podía pasar horas disfrutando de ellos, tanto cuidándolos como observando todo lo que ocurría a su alrededor.
Pero hace unos quince años ocurrió algo especial durante una visita a un parque de aves. Un lori se posó en mi mano y me cautivó al instante. Aquel encuentro despertó una pasión por las aves que acabaría dando un nuevo rumbo a mi vida.
De mi primer aviario a una vida con loros
No tardé en tener mi primer aviario. Pronto llegaron otros, y con cada nueva ave crecían también mi curiosidad y mi entusiasmo. Después llegó mi loro gris africano, mi primer loro de gran tamaño. Hoy convivo con varios loros grandes y las aves forman parte inseparable de mi día a día.
Con los años he seguido aprendiendo sobre su comportamiento, sus cuidados y lo que necesitan para estar bien. Las diferencias entre unas aves y otras siguen fascinándome. Cada una tiene su propio carácter, sus costumbres y sus necesidades.
Las ganas de hacer las cosas de otra manera
Junto a muchas experiencias bonitas, también vi situaciones que me preocupaban. En algunos criaderos tuve la sensación de que las aves se trataban sobre todo como un producto. A mi juicio, se prestaba poca atención al animal en sí, a su entorno y al futuro que le esperaba.
Aquello no me dejaba indiferente. Quería crear un lugar donde las aves fueran lo primero. Donde cuidar no consistiera únicamente en criar un animal, sino también en pensar en cómo vive y en el hogar al que irá. De esa convicción nació la idea de abrir mi propio criadero.
Un nuevo comienzo en Les Canyades de Don Ciro
Finalmente decidí dar el paso. Vendí mi casa y mi empresa y me trasladé a Les Canyades de Don Ciro. Allí fundé Papagayos de Don Ciro.
Hoy cuido aquí de distintas especies de aves con mucha dedicación. El cariño que siento por ellas está en la base de todo lo que hago. Su bienestar es mi prioridad, siempre respetando el carácter de cada animal.
Un compromiso que continúa cuando se marchan
También quiero transmitir ese compromiso a quienes se plantean compartir su vida con un ave. Quiero ayudarles a entender lo que supone, para que puedan decidir con calma y prepararse bien. Un ave puede aportar muchas alegrías, pero también necesita tiempo, espacio y atención diaria.
Mi compromiso con cada ave no termina cuando se marcha de aquí. Deseo que todas las que crecen con nosotros encuentren un hogar donde reciban el espacio, la atención y los cuidados que merecen. Esa es la razón de todo este proyecto.
